miradascelestes

sábado, octubre 29, 2005

Autopista


En medio de la ciudad abarrotada de sonidos intermedios que no la dejaban orientarse para continuar su andar, esperaba para cruzar la calle. Sus sentidos apenas lograban sostenerla para no irse detrás del primer asomo de pasión. La ilusión la mantenia viva. O quizas la realidad? o mejor, la realidad de una ilusión. Sabia ella que con una sola palabra se reanimaría: pero no cualquier susurro sino el que ella esperaba, sentada noche tras noche enfrente del teléfono.

Al otro lado de la calle esperaba encontrar un nuevo devenir. La calzada era ancha e interminable y su asfalto estaba viejo y agrietado. Los automóviles pasaban a gran velocidad como si no quisieran ser vistos. Ella sentia el vértigo que producia la prisa de quienes iban al volante y sin embargo su corazón no se agitaba por ello. Apenas podia mirar sus rostros inexpresivos casi ausentes. Eso si le daba miedo. Donde estaban en realidad en ese momento aquellos seres, qué pensamientos los ocupaban. Ella queria mirarlos a los ojos.

Recordó que un día escuchó que alguien como ella, que intentaba pasar al otro lado de la calle, quiso detener un automóvil para sentir la caricia aprobatoria de su decisión y por el contrario sus carnes se desvanecieron y cayó en el profundo sueño de una pasión mal concebida.

Este no seria el caso de Ana.

Realmente nadie podia contar de este lado de la calle como era el otro lado, porque nadie se regresaba para contarlo. Asi que no habian referencias reales de cómo era aquel lugar. Solo algunos comentarios, ideas, fantasias y miedos. Ana estaba decidida, no queria que nadie ni nada la distrajera, algo inevitable porque su curiosidad era atrevida. A menudo sostenia un diálogo conciliatorio entre su atrevimiento y su sensatez. Lograba en ocaciones ponerse de acuerdo y tomaba una bocanada de aire para emprender su camino hacia el otro lado de calle sorteando los atorados y rápidos automóviles sin siquiera tocarla. Pero en el último instante se entrometia la constumbre. Esta defendía su posición argumentando que no tenia tiempo ni espacio conocido para volverse a amoldar y que estaba ya muy vieja para volver a empezar. Ana se desesperaba, queria quitarse la cabeza y ponerla debajo de su brazo izquierdo.

Ya estaba agotada de tanta dialectica malintencionada entre su atrevimiento, su sensatez, su costumbre y ella. La unica manera de poder callar todas estas quejas era escuchar lo que del otro lado le gritaban. Quién? no lo sabe aun. Decide ir detras de aquel sonido sordo, de aquel sonido que quiere ser creado en su cabeza y da el primer paso. Deja de respirar, todo queda en completo silencio, los automóviles se detienen y los seres detrás del volante la miran fijamente como esperando el segundo paso. El aire es ligero y en ella todo es una revolución. De sus labios brota una sonrisa de triunfo y de compasión por aquellos seres que la observan. Su pie da el segundo paso! Todo desaparece.

Ahora que estoy aqui, grito a ese otro u otra que esta de pie en la acera, al otro lado de la calle:

Es solo una ilusión!!!
Conmigo hay más voces.


-Algún día seremos muchos y este grito será más fuerte para que sea escuchado- Piensa Ana mientras su garganta se desgarra.

1 Comentarios:

  • ...TENGO MIEDO DE DAR EL PASO... DAME TU MANO....

    Por Anonymous Anónimo, A la/s 4:58 p. m.  

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